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¿NECESIDAD Y MIEDO?

¡Siento necesidad de ti y siento miedo de ti! ¿No te lo había dicho nunca? Lo habías intuido, ¿verdad?
Deseo acercarme a ti, pero tengo miedo a tu rechazo.
Me encanta entrar en ti, pero tengo miedo a perderme.
Necesito tus besos y abrazos, pero tengo miedo a que me ates y seas mi cárcel, a dejar de ser yo.
Necesito bucear en tus profundidades, pero tengo miedo a hundirme y no volver a mi yo.
Ansío gozar de tu intimidad, pero tengo miedo a quedarme drogado/a.
Mi sueño de amarte no tiene límites, pero mis miedos a perder la libertad son muy grandes.
Sueño con recibir tus riquezas:
- apoyo y presencia tuya, que llene mi soledad;
- luz y serenidad en mi caminar junto a ti;
- ternura y delicadeza (activa), que cure mis heridas y durezas;
- fuerza y vida, que aumente mi flojera, desgana y vacíos;
- un “tú a tú”, vivo y cálido, en todo momento; un tú a tú, que a la vez sea un “sí” a la igualdad y un “sí” a las diferencias;
Tengo miedo a recibir de ti:
- frialdad y rechazo o acaparamiento y dominio;
- vacíos, oscuridades, altibajos, frenos…
- pasotismo, desprecio, ninguneo…
- debilidad y negatividad tuyas, que lleguen a cansarme y “hundirme” en nuestra “travesía”…
- que me trates de arriba-abajo – de superior a inferior – o de abajo-arriba – de inferior a superior…
No quiero entrar en ese juego diabólico de “superioridades” e “inferioriades”
Con más fe, confianza y abandono, seré capaz de ir superando esta tensión tan fuerte entre mis necesidades y mis miedos.
Necesito creer, confiarme y abandonarme a mí y a ti; mirarme y mirarte, con ojos limpios e iluminados; descubrir más tus tesoros y mis tesoros, tus perlas y mis perlas, tu ternura y la mía.
Es fantástico conocerme y reconocerme más a mí; y es fantástico conocerte y reconocerte más a ti.
Preguntas para un diálogo íntimo en pareja:
¿Cuáles son mis sueños al acercarme más a ti?
¿Cuáles son mis miedos al acercarme más a ti?

Anónimo


Amar es ...

Descentrarse sobre el otro...
dar un paso en el vacío para ir al encuentro de una persona que es todo un mundo por descubrir.
Renunciar.
El amor nos arranca de nuestro narcisismo para que respondamos a la llamada del otro.
Respetar el misterio del otro.
Querer ante todo que sea él mismo. Lo contrario de los celos. Amarlo por él.
Acoger.
A la otra persona con sus defectos y sus cualidades. Acoger la entrega que nos hace. Acoger sus deseos y sus miedos, su familia y sus orígenes, sus riquezas y sus limitaciones, sus decepciones y sus proyectos, sus esperanzas y sus ilusiones, sus morriñas y sus alegrías.
Rodear al otro de ternura.
Ternura es atención deliciosa, presencia cálida, delicadeza sin cálculo, caricias respetuosas, ganas de dar felicidad, dulzura afectuosa.
Promocionar al otro.
La meta de la vida en pareja es que el otro se vuelva por mí, conmigo y gracias a mí, ese tipo ideal de hombre o de mujer, que está llamado/a a llegar a ser.
Compartir, ofrecer.
Dar tu ternura y dar tu sonrisa. Dar tu tiempo y dar tu dinero, dar el tiempo que corre y ofrecer una rosa. Dar tus labios y dar tu “sí”. Dar tu vida incluso en la fidelidad de cada día que pasa. Y con un gran impulso dar un poco de todo esto con el regalo de tu cuerpo.
Darlo todo.
El amor grita al amado: “te quiero con todo lo que soy, por todo lo que eres y para siempre”.

“Te quiero más allá de tu pasado, más allá de tus ideas, de tus gustos solitarios.
Te quiero más allá de tus pasiones, por encima de tus sospechas y de todas nuestras guerras.
Te quiero hasta el fin de tus rechazos, de esas palabras que no me dices más que una vez por semana.
Te quiero hasta el final de tu olvido, tanto ayer como hoy, cuando ya no eres el mismo.
Te quiero con todos los interrogantes que proyectas sobre mi vida como un viento de tempestad.
Te quiero con esos ligeros estremecimientos con los que animas mi aburrimiento durante la alborada.
Te quiero” (Mannick).

(D. Sonet, Descubramos el amor, 30-32)


La amistad

1.- Valorarás la amistad como si de una perla se tratara. “Ningún remedio tiene más valor, nadie es más eficaz que un amigo que nos reconforta en los días difíciles y con quien compartimos las alegrías en los momentos de felicidad” (Ailred de Rievaulx).

2.- Querrás a todos tus amigos sin celos de ningún tipo. “Los verdaderos amigos no dejan que los celos ni el espíritu de competitividad degraden o alteren su relación. La amistad no es exclusiva ni posesiva”.

3.- Abrirás esta amistad con generosidad a otros corazones. “El corazón, al ir hacia los otros, se ensancha y se llena de alegría. Tal es el secreto de la vida interior”

4.- Mantendrás la amistad con el diálogo frecuente. “La amistad necesita una comunicación entre amigos. De otra manera no puede ni nacer ni vivir” (Francisco de Sales). Los seres humanos necesitan hablar y ser escuchados: “su alma llena de preocupaciones, de problemas o de alegrías, aspira a expresarse. Las palabras permiten comunicarse los unos con los otros”

5.- Confiarás tus penas y tus alegrías con sencillez a tus amigos. “Una de las grandes alegrías de la vida es la amistad, y una de las alegrías de la amistad es tener alguien a quien confiar un secreto” (Manzoni).

6.- Te mostrarás a tus amigos tal como eres, con sinceridad. Qué consuelo sentir una plena seguridad al lado de alguien, poder decir las cosas tal como se piensan, sin medir las palabras, permanecer en silencio si se desea. Sí, el signo de una amistad verdadera es el hecho de que el silencio ya no pesa.

7.- Intentarás apoyarles en sus penas con fidelidad. “La verdadera amistad nace en el momento en que decido ser un amigo, no cuando decido tener un amigo. El amigo es aquel que está a vuestro lado en las dificultades. Cuando un amigo está en dificultades, no le molestes preguntando qué puedes hacer por él; piensa en lo que sería conveniente hacer y hazlo” (E.W.Howe).

8.- Perdonarás con facilidad todos sus defectos a tus amigos. “En la amistad no se llega muy lejos si no se sabe perdonar. Para hacer un amigo, hay que guiñar un ojo. Para mantenerlo, hay que cerrar los dos” (N.Douglas).

9.- Te esforzarás constantemente para que tus amigos sean mejores. Hay amistades de complicidad que sólo llevan a la mediocridad. La verdadera amistad es una amistad de emulación. “Amar a alguien – decía Dostoievski -, es verle tal como Dios quisiera que fuera”.

10.- Construirás apasionadamente un mundo mejor con ellos. La amistad no sólo cambia dos corazones, sino que cambia todas sus relaciones con los otros. Puede cambiar el mundo si pone al servicio de un gran proyecto.

Sonet, 45


Ternura y corazón

El niño pequeño - varón o mujer - necesita la ternura de la madre tanto como su leche. Todos los psicólogos afirman esta necesidad como indispensable para su desarrollo equilibrado. Ternura es más que amar, es un modo precioso de expresar el amor.

Tierno es lo contrario de duro: se dice de algunas comidas, como la carne, el pan, en contraposición a duro; se dice de las personas, sobre todo, del recién nacido: de su piel, su carne, su mirada, su sonrisa. Entre adultos, afectuoso, cariñoso y amable son epítetos cercanos, pero no sinónimos de tierno.

Más que al qué, la ternura hace referencia al cómo de los gestos de amor que una persona hace a otra, a un animal e, incluso, a una planta. No se suele decir "tratar con ternura" a una cosa u objeto, pero sí con delicadeza. La ternura incluye en el signo o gesto de amor un especial calor del corazón; parece que sólo a la persona le corresponde apropiadamente. Es indispensable que el gesto salga del corazón para que lleve ternura; esto lo percibe, lo siente, quien hace el signo y también quien lo recibe, por pequeño que sea.

Al niño - y al adulto - le puedes dar de comer o limpiar o mirar, o coger, con ternura o con dureza, con delicadeza o con aspereza. Incluso le puedes hacer todo eso muy bien, como profesional, pero sin ternura; porque puede ser que actúen tus manos y tus ojos y tu boca, pero no tu corazón; o que haya dinero de por medio, y no gratuidad; y no actúa tu corazón. Puedes hacer un gesto o una caricia con ternura o con rutina o bastedad, según seas tú o, por mejor decir, según estés tú por dentro, en tu corazón, en ese momento.

La misma piel del niño es tierna; la del adulto es más dura, más áspera, sobre todo si realiza un trabajo manual de roce constante con ellas.

La ternura se manifiesta y llega al otro, sobre todo por el tacto; también por la vista y por el tono o el timbre de voz; pues ésta puede ser fría o cálida, ronca y áspera o delicada y tierna, más en el hablar que en el cantar. También el sentido del gusto, el paladar, nos capacita para intuir qué es la ternura. Pero no todo contacto de piel es tierno, como experimentamos en el modo de darnos las manos, un beso, o una caricia.

Anónimo



Bajar al corazón

Pensando que moriría, se dejó ir y se precipitó al abismo, a la profundidad infinita de sus recuerdos. Recordó todas las cosas de su vida de las que había culpado a su madre, a su padre, a sus profesores, a su mujer, a su hijo, a sus amigos y a todos los demás. A medida que caía en el vacío, fue desprendiéndose de todos los juicios que había hecho contra ellos. Fue cayendo cada vez más rápidamente, vertiginosamente, mientras su mente descendía hacia su corazón. Luego, por primera vez en su vida, contempló su vida con claridad, sin juzgar y sin excusarse. En ese instante aceptó toda la responsabilidad por su vida, por la influencia que la gente tenía sobre ella, y por los acontecimientos que le habían dado forma. A partir de ese momento, fuera de si mismo, nunca más culparía a nada ni a nadie de todos los errores y desgracias. El reconocimiento de que él era la causa, no el efecto, le dio una nueva sensación de poder. Ya no tenía miedo.

R. Fisher, El Caballero de la armadura oxidada, pp. 90-91


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Sun, 05/02/2012 © Pareja Joven, actualizado el 14/05/2006 - Estadísticas Inicio Boletin Contacto